Me besó con pasión, dejándome sin aliento. Me desnudó lentamente, prenda por prenda, disfrutando cada momento. Me recostó en la cama suavemente, sin dejar de besar mis labios. Acarició, mordisqueó, lambió y besó cada parte de mi cuerpo con extrema delicadeza, como adorándome, como si estuviera venerando a una amante perdida hace mucho tiempo… y estuviera reencontrándose. Me susurraba sensualmente palabras dulces. Cuando terminó de besar cada milímetro de mi tembloroso cuerpo subió hasta mis labios nuevamente, me besó con ansiedad, su lengua y la mía jugaban su propio juego, gemí contra su boca y juro que lo sentí temblar. Tomó mis manos entre las suyas sin romper el beso, sus dedos se entrelazaron con los  míos, llevó nuestras manos unidas por encima de mi cabeza, separó mis piernas con delicadeza y poco a poco, centímetro a centímetro entró en mí hasta lo más profundo, se quedó quieto unos momentos, me siguió besando mientras yo gemía sin pudor, después fue saliendo lentamente como si quisiera que lo sintiera, que recordara como se sentía estar así con él, como si algún día pudiera llegar a olvidarlo. Poco a poco sus embestidas fueron yendo más rápido, ambos gemíamos y jadeábamos mientras nuestros cuerpos sudorosos seguían chocando entre ellos, le arañe la espalda y él gruñó con satisfacción, nuestras respiraciones irregulares se mezclaban y nuestros corazones casi se salían de nuestros pechos, culminé con un grito, un grito que solo podía llevar su nombre, al mismo tiempo que él gritaba el mío. Cayó encima de mi derrotado, enterró su cara en mi cuello e inhaló. Cuando nuestros latidos volvieron a la normalidad besó mi cuello, se dejó caer a mi lado para llevarme a sus brazos inmediatamente, besó mi frente y abrazó con tanta ternura que me dieron ganas de llorar, besé su pecho y enterré la cara en él, oliendo su esencia tan suya, tan masculina.  En ese momento me sentí completa, y fui cayendo, cayendo en un pozo sin salida, porque lo amaba, amaba a este hombre con todo mi ser, con todo el amor que cabía en mi pecho, en mi cuerpo, en mi alma… y dormí. 
 

Me besó con pasión, dejándome sin aliento. Me desnudó lentamente, prenda por prenda, disfrutando cada momento. Me recostó en la cama suavemente, sin dejar de besar mis labios. Acarició, mordisqueó, lambió y besó cada parte de mi cuerpo con extrema delicadeza, como adorándome, como si estuviera venerando a una amante perdida hace mucho tiempo… y estuviera reencontrándose. Me susurraba sensualmente palabras dulces. Cuando terminó de besar cada milímetro de mi tembloroso cuerpo subió hasta mis labios nuevamente, me besó con ansiedad, su lengua y la mía jugaban su propio juego, gemí contra su boca y juro que lo sentí temblar. Tomó mis manos entre las suyas sin romper el beso, sus dedos se entrelazaron con los  míos, llevó nuestras manos unidas por encima de mi cabeza, separó mis piernas con delicadeza y poco a poco, centímetro a centímetro entró en mí hasta lo más profundo, se quedó quieto unos momentos, me siguió besando mientras yo gemía sin pudor, después fue saliendo lentamente como si quisiera que lo sintiera, que recordara como se sentía estar así con él, como si algún día pudiera llegar a olvidarlo. Poco a poco sus embestidas fueron yendo más rápido, ambos gemíamos y jadeábamos mientras nuestros cuerpos sudorosos seguían chocando entre ellos, le arañe la espalda y él gruñó con satisfacción, nuestras respiraciones irregulares se mezclaban y nuestros corazones casi se salían de nuestros pechos, culminé con un grito, un grito que solo podía llevar su nombre, al mismo tiempo que él gritaba el mío. Cayó encima de mi derrotado, enterró su cara en mi cuello e inhaló. Cuando nuestros latidos volvieron a la normalidad besó mi cuello, se dejó caer a mi lado para llevarme a sus brazos inmediatamente, besó mi frente y abrazó con tanta ternura que me dieron ganas de llorar, besé su pecho y enterré la cara en él, oliendo su esencia tan suya, tan masculina.  En ese momento me sentí completa, y fui cayendo, cayendo en un pozo sin salida, porque lo amaba, amaba a este hombre con todo mi ser, con todo el amor que cabía en mi pecho, en mi cuerpo, en mi alma… y dormí.

 

60 notes

Dime si mi amor esta ganando esta batalla o si debo ir a casa sabiendo que te he perdido. Dímelo ahora antes de que me arrepienta y te bese para despejar tus dudas… 

Dime si mi amor esta ganando esta batalla o si debo ir a casa sabiendo que te he perdido. Dímelo ahora antes de que me arrepienta y te bese para despejar tus dudas… 

48 notes

No sé si estas escuchándome, espero que así sea. He estado tratando con todas mis fuerzas para al fin dejarte ir, pero me es muy difícil, tan difícil como correr en patines sobre el mar. Me gustaría tenerte aquí… a mi lado. Extraño cada pequeño detalle de ti. Extraño aquella graciosa mueca que hacías cada vez que te llamaba Boo, siempre encontré vergonzoso ponerse sobrenombres. Sabía que tú también, por eso lo hacía, porque sabía que no importaba que hiciera tú me amarías de igual manera, aunque te sacara de quicio. He de admitir que muchas veces lo hice a propósito, solo para ver lo sexy que te veías molesto. Tu espalda que normalmente yacía ligeramente encorvada, se ponía recta, haciendo tus hombros lucir más anchos. Creo que nunca te dije por qué te llamaba Boo, cuando nos conocimos nunca habías visto Monsters Inc. Te hice verla ¿Recuerdas? Jamás pude olvidar tu carita de cachorro asustado cuando Sully tuvo que dejar a Boo de nuevo en casa, por eso te llamaba así, era un pequeño chiste personal, ojalá lo hubiera compartido contigo, quizás hubiéramos reído juntos, quizás te hubieras molestado, luciendo aquella tierna arruguita que se cernía sobre tu frente cada vez que te molestabas. Hubiera besado tu frente pidiéndote disculpas para verte sonreír de nuevo, tú las hubieras aceptado fingiendo estar aún molesto aunque yo sabría que no es así. Extraño esa forma tan tuya de calmarme cuando estaba nerviosa, me tomabas de la mano moviendo tu pulgar en círculos sobre ella, nunca fue necesario decirte cuando no me estaba bien, tú siempre lo supiste. Me conocías mejor que yo misma, eso me asustaba y me encantaba al mismo tiempo. Extraño tu sonrisa, esos adorables hoyuelos que se formaban en tus mejillas cada vez que sonreías hacían que tu expresión luciera tiernamente aniñada. Extraño tus ojos, la manera en que me perdía en ellos cada vez que me mirabas, siempre intenté disimularlo, me daba terror que te dieras cuenta del efecto que tenías sobre mí, ojalá no lo hubiera ocultado, ojalá aún estuvieras aquí, haciendo que pierda el suelo cuando tu intensa mirada cayera sobre mí. Extraño tus labios cuando presionaban con los míos, cada vez que besabas mi cuello era una sensación fuera de este mundo, hacías que mis rodillas temblaran, que el hielo de mi cuerpo cayera hasta el suelo y subiera de nuevo vuelto lava volcánica. Tú no te dabas cuenta, pero cuando estabas cerca era como si el mismo cielo, mi cielo bajara a la tierra y cuando reías juro que los ángeles reían contigo. Qué no haría por volver a besar tus labios, qué no daría por sentirlos cerca de mi oído cantándome para dormir… ¡Dios! Como extraño tu voz, ese milagroso sonido que salía de tus deliciosos labios para poner mi mundo al revés, no necesitaba nada en este mundo cuando te tenía a mi lado, susurrando palabras tranquilizadoras que calmaban mi alborotado corazón, ahora mi corazón está hecho trisas por tu ausencia, porque todo lo que siempre necesité fuiste tú, porque nunca supe expresar lo que sentía por ti de la manera correcta. Ahora siento que mi esencia se ha ido con la tuya al reino de los cielos, tomadas de la mano como muchas veces lo hicimos tú y yo. Extraño fingir que el mundo existía cuando estabas a mí al redor, ahora la cruda y miserable realidad me atrapa entre sus redes, haciendo que grite tu nombre cada vez más fuerte, rogándole al cielo y a todos los Dioses, de todas las religiones existentes, que me rescates de mis demonios como siempre lo hiciste, tu sola existencia supone un descanso para mi alma, creo que ya es muy tarde para eso. Te amé y te amaré con cada fibra de mi ser, siempre recordaré que en ti no solo tenía una pareja, tenía un mejor amigo, un confidente, un compañero de aventuras, el ser más maravilloso que puedo haber entrado en mi extraña existencia. El día de hoy te dejo una parte mi corazón, una parte de mi alma, una parte de mi esencia, una parte de mí. Quédatelas, cuídalas y amalas como yo no tengo la oportunidad de amarte más. Aquí me despido mi eterno compañero, quizás en un futuro nos encontremos, quizás no, no sé si iré al mismo sitio que tú, no sé qué me depara el futuro, lo único que sé con certeza es que de ahora en adelante, sólo existe un lugar donde podremos encontrarnos hasta el fin de los tiempos, un lugar que solo tú y yo conocemos, que solo juntos hemos visitado, y que sólo juntos abandonaremos, cuando el mundo se caiga en pedazos y nuestros demonios personales se instalen en la tierra nuestros corazones unidos abandonarán el mundo de los vivos para unirse en un eterno baile que nadie podrá separar, y así será por el resto de la eternidad. Adiós amor mío. Te deseo el mejor de los viajes.
x.x (via andrea-nanunanu)

3 notes

Esta terrible sensación que a su paso va
Devorando todo aquello que soñé
Me carcome las entrañas
Llevándose mis esperanzas
Convirtiéndolas en temores

Esta terrible sensación que a su paso va

Devorando todo aquello que soñé

Me carcome las entrañas

Llevándose mis esperanzas

Convirtiéndolas en temores

2 notes

-          ¿Cómo puedo hacer para que este dolor desaparezca? ¿Cómo puedo darle tiempo al tiempo si lo único que quiero es que se detenga? ¿Cómo puedo continuar con mi vida si todo lo que quería para ella ya no está?

-          ¿Cómo puedo hacer para que este dolor desaparezca? ¿Cómo puedo darle tiempo al tiempo si lo único que quiero es que se detenga? ¿Cómo puedo continuar con mi vida si todo lo que quería para ella ya no está?

4 notes

No sé si estas escuchándome, espero que así sea. He estado tratando con todas mis fuerzas para al fin dejarte ir, pero me es muy difícil, tan difícil como correr en patines sobre el mar. Me gustaría tenerte aquí… a mi lado. Extraño cada pequeño detalle de ti. Extraño aquella graciosa mueca que hacías cada vez que te llamaba Boo, siempre encontré vergonzoso ponerse sobrenombres. Sabía que tú también, por eso lo hacía, porque sabía que no importaba que hiciera tú me amarías de igual manera, aunque te sacara de quicio. He de admitir que muchas veces lo hice a propósito, solo para ver lo sexy que te veías molesto. Tu espalda que normalmente yacía ligeramente encorvada, se ponía recta,  haciendo tus hombros lucir más anchos. Creo que nunca te dije por qué te llamaba Boo, cuando nos conocimos nunca habías visto Monsters Inc. Te hice verla ¿Recuerdas? Jamás pude olvidar tu carita de cachorro asustado cuando Sully tuvo que dejar a Boo de nuevo en casa, por eso te llamaba así, era un pequeño chiste personal, ojalá lo hubiera compartido contigo, quizás hubiéramos reído juntos, quizás te hubieras molestado, luciendo aquella tierna arruguita que se cernía sobre tu frente cada vez que te molestabas. Hubiera besado tu frente pidiéndote disculpas para verte sonreír de nuevo, tú las hubieras aceptado fingiendo estar aún molesto aunque yo sabría que no es así. Extraño esa forma tan tuya de calmarme cuando estaba nerviosa, me tomabas de la mano moviendo tu pulgar en círculos sobre ella, nunca fue necesario decirte cuando no me estaba bien, tú siempre lo supiste. Me conocías mejor que yo misma, eso me asustaba y me encantaba al mismo tiempo. Extraño tu sonrisa, esos adorables hoyuelos que se formaban en tus mejillas cada vez que sonreías hacían que tu expresión luciera tiernamente aniñada. Extraño tus ojos, la manera en que me perdía en ellos cada vez que me mirabas, siempre intenté disimularlo, me daba terror que te dieras cuenta del efecto que tenías sobre mí, ojalá no lo hubiera ocultado, ojalá aún estuvieras aquí, haciendo que pierda el suelo cuando tu intensa mirada cayera sobre mí. Extraño tus labios cuando presionaban con los míos, cada vez que besabas mi cuello era una sensación fuera de este mundo, hacías que mis rodillas temblaran, que el hielo de mi cuerpo cayera hasta el suelo y subiera de nuevo vuelto lava volcánica. Tú no te dabas cuenta, pero cuando estabas cerca era como si el mismo cielo, mi cielo bajara a la tierra y cuando reías juro que los ángeles reían contigo. Qué no haría por volver a besar tus labios, qué no daría por sentirlos cerca de mi oído cantándome para dormir… ¡Dios! Como extraño tu voz, ese milagroso sonido que salía de tus deliciosos labios para poner mi mundo al revés, no necesitaba nada en este mundo cuando te tenía a mi lado, susurrando palabras tranquilizadoras que calmaban mi alborotado corazón, ahora mi corazón está hecho trisas por tu ausencia, porque todo lo que siempre necesité fuiste tú, porque nunca supe expresar lo que sentía por ti de la manera correcta. Ahora siento que mi esencia se ha ido con la tuya al reino de los cielos, tomadas de la mano como muchas veces lo hicimos tú y yo. Extraño fingir que el mundo existía cuando estabas a mí al redor, ahora la cruda y miserable realidad me atrapa entre sus redes, haciendo que grite tu nombre cada vez más fuerte, rogándole al cielo y a todos los Dioses, de todas las religiones existentes, que me rescates de mis demonios como siempre lo hiciste, tu sola existencia supone un descanso para mi alma, creo que ya es muy tarde para eso. Te amé y te amaré con cada fibra de mi ser, siempre recordaré que en ti no solo tenía una pareja, tenía un mejor amigo, un confidente, un compañero de aventuras, el ser más maravilloso que puedo haber entrado en mi extraña existencia. El día de hoy te dejo una parte mi corazón, una parte de mi alma, una parte de mi esencia, una parte de mí. Quédatelas, cuídalas y amalas como yo no tengo la oportunidad de amarte más. Aquí me despido mi eterno compañero, quizás en un futuro nos encontremos, quizás no, no sé si iré al mismo sitio que tú, no sé qué me depara el futuro, lo único que sé con certeza es que de ahora en adelante,  sólo existe un lugar donde podremos encontrarnos hasta el fin de los tiempos, un lugar que solo tú y yo conocemos, que solo juntos hemos visitado, y que sólo juntos abandonaremos, cuando el mundo se caiga en pedazos y nuestros demonios personales se instalen en la tierra nuestros corazones unidos abandonarán el mundo de los vivos para unirse en un eterno baile que nadie podrá separar, y así será por el resto de la eternidad. Adiós amor mío. Te deseo el mejor de los viajes. 
      

No sé si estas escuchándome, espero que así sea. He estado tratando con todas mis fuerzas para al fin dejarte ir, pero me es muy difícil, tan difícil como correr en patines sobre el mar. Me gustaría tenerte aquí… a mi lado. Extraño cada pequeño detalle de ti. Extraño aquella graciosa mueca que hacías cada vez que te llamaba Boo, siempre encontré vergonzoso ponerse sobrenombres. Sabía que tú también, por eso lo hacía, porque sabía que no importaba que hiciera tú me amarías de igual manera, aunque te sacara de quicio. He de admitir que muchas veces lo hice a propósito, solo para ver lo sexy que te veías molesto. Tu espalda que normalmente yacía ligeramente encorvada, se ponía recta,  haciendo tus hombros lucir más anchos. Creo que nunca te dije por qué te llamaba Boo, cuando nos conocimos nunca habías visto Monsters Inc. Te hice verla ¿Recuerdas? Jamás pude olvidar tu carita de cachorro asustado cuando Sully tuvo que dejar a Boo de nuevo en casa, por eso te llamaba así, era un pequeño chiste personal, ojalá lo hubiera compartido contigo, quizás hubiéramos reído juntos, quizás te hubieras molestado, luciendo aquella tierna arruguita que se cernía sobre tu frente cada vez que te molestabas. Hubiera besado tu frente pidiéndote disculpas para verte sonreír de nuevo, tú las hubieras aceptado fingiendo estar aún molesto aunque yo sabría que no es así. Extraño esa forma tan tuya de calmarme cuando estaba nerviosa, me tomabas de la mano moviendo tu pulgar en círculos sobre ella, nunca fue necesario decirte cuando no me estaba bien, tú siempre lo supiste. Me conocías mejor que yo misma, eso me asustaba y me encantaba al mismo tiempo. Extraño tu sonrisa, esos adorables hoyuelos que se formaban en tus mejillas cada vez que sonreías hacían que tu expresión luciera tiernamente aniñada. Extraño tus ojos, la manera en que me perdía en ellos cada vez que me mirabas, siempre intenté disimularlo, me daba terror que te dieras cuenta del efecto que tenías sobre mí, ojalá no lo hubiera ocultado, ojalá aún estuvieras aquí, haciendo que pierda el suelo cuando tu intensa mirada cayera sobre mí. Extraño tus labios cuando presionaban con los míos, cada vez que besabas mi cuello era una sensación fuera de este mundo, hacías que mis rodillas temblaran, que el hielo de mi cuerpo cayera hasta el suelo y subiera de nuevo vuelto lava volcánica. Tú no te dabas cuenta, pero cuando estabas cerca era como si el mismo cielo, mi cielo bajara a la tierra y cuando reías juro que los ángeles reían contigo. Qué no haría por volver a besar tus labios, qué no daría por sentirlos cerca de mi oído cantándome para dormir… ¡Dios! Como extraño tu voz, ese milagroso sonido que salía de tus deliciosos labios para poner mi mundo al revés, no necesitaba nada en este mundo cuando te tenía a mi lado, susurrando palabras tranquilizadoras que calmaban mi alborotado corazón, ahora mi corazón está hecho trisas por tu ausencia, porque todo lo que siempre necesité fuiste tú, porque nunca supe expresar lo que sentía por ti de la manera correcta. Ahora siento que mi esencia se ha ido con la tuya al reino de los cielos, tomadas de la mano como muchas veces lo hicimos tú y yo. Extraño fingir que el mundo existía cuando estabas a mí al redor, ahora la cruda y miserable realidad me atrapa entre sus redes, haciendo que grite tu nombre cada vez más fuerte, rogándole al cielo y a todos los Dioses, de todas las religiones existentes, que me rescates de mis demonios como siempre lo hiciste, tu sola existencia supone un descanso para mi alma, creo que ya es muy tarde para eso. Te amé y te amaré con cada fibra de mi ser, siempre recordaré que en ti no solo tenía una pareja, tenía un mejor amigo, un confidente, un compañero de aventuras, el ser más maravilloso que puedo haber entrado en mi extraña existencia. El día de hoy te dejo una parte mi corazón, una parte de mi alma, una parte de mi esencia, una parte de mí. Quédatelas, cuídalas y amalas como yo no tengo la oportunidad de amarte más. Aquí me despido mi eterno compañero, quizás en un futuro nos encontremos, quizás no, no sé si iré al mismo sitio que tú, no sé qué me depara el futuro, lo único que sé con certeza es que de ahora en adelante,  sólo existe un lugar donde podremos encontrarnos hasta el fin de los tiempos, un lugar que solo tú y yo conocemos, que solo juntos hemos visitado, y que sólo juntos abandonaremos, cuando el mundo se caiga en pedazos y nuestros demonios personales se instalen en la tierra nuestros corazones unidos abandonarán el mundo de los vivos para unirse en un eterno baile que nadie podrá separar, y así será por el resto de la eternidad. Adiós amor mío. Te deseo el mejor de los viajes.

      

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